El IS prohíbe convertirse en kamikazes a las occidentales que emigren a su califato y les reserva tareas condicionadas por su doble rol de esposas de yihadistas y madres de futuros 'muyahidines'.
En el asalto a un edificio de la ciudad de Saint Denis, el cuerpo de élite de la policía francesa se topó ayer con una sorpresa: uno de los dos terroristas que activó el cinturón de explosivos era mujer. La población femenina seducida por los cantos del autodenominado Estado Islámico (IS, por sus siglas en inglés) es una legión desconocida y cargada de clichés. El uso de mujeres en operaciones suicidas, sin embargo, no es una novedad. Cuando en 2006 el egipcio Abu Ayub al Masri se hizo cargo de Al Qaeda en Irak -el embrión del IS- y anunció la creación del Estado Islámico de Irak -un conglomerado de grupos unidos por su rechazo a la "ocupación" estadounidense-, una de las células establecidas en el norte de Irak comenzó a reclutar mujeres y niños para adiestrarlos y convertirlos en kamikazes. En imágenes: Así ha sido el ascenso del Estado Islámico
El ISIS, también llamado Estado Islámico en Irak y el Levante (ISIL) y Estado Islámico (EI), se ha convertido en una de las organizaciones extremistas más poderosas del mundo. La principal motivación de su grupo es la creación de un estado Islámico, referido como un "califato", en Irak y Siria, algo que han intentado conseguir con matanzas masivas, secuestros y bombas. Esta es una cronología del ascenso del ISIS en la última década.
Abu Bakr al-Baghdadi (en la imagen) hace una declaración sobre la inclusión de una unidad militar en Siria llamada Jabhat al-Nusra en un grupo más grande que se llamaría Estado Islámico en Irak y Siria (ISIS).
El ISIS hace una declaración acerca del establecimiento de un califato, que no solo acabe con todas las fronteras estatales sino que también convierta a Abu Bakr al-Baghdadi en la autoridad de control suprema para todos los musulmanes del mundo. El nombre de la organización se cambia por el de Estado Islámico (EI).
El EI emite un vídeo de Abu Bakr al-Baghdadi hablando en una mezquita de Mosul. Llama a todos los musulmanes del mundo a seguirle y formar parte del califato.
El periodista estadounidense James Foley (en la imagen), que había sido secuestrado por el EI, es decapitado y el grupo envía un vídeo que muestra el asesinato.
Dabiq, una revista publicada en inglés que propaga los principios del EI, hace un llamamiento a todos los apoyos de la jihad en el mundo, para que ataquen a cualquier occidental, estén donde estén.
El Estado Islámico lleva a cabo una decapitación masiva de soldados de Siria, junto con el trabajador social estadounidense Peter Kassig (el de la imagen). También publican el vídeo de la decapitación.
Man Haron Monis, que afirma ser un clérigo musulmán, secuestra a 17 civiles en una cafetería en Sídney, Australia. Monis asegura haberlo hecho por el bien del Estado Islámico. Monis muere tras la irrupción de la policía en la cafetería. Dos rehenes perdieron la vida.
Como no recibieron la respuesta esperada, el EI publicó un vídeo que mostraba la decapitación de Haruna Yukawa y pide la liberación de Sajida al-Rishawi a cambio de la vida de Kenji Goto. Una semana después, publican un vídeo mostrando la decapitación de Kenji Goto.
Los simpatizantes del EI cuelgan imágenes y vídeos en Internet que muestran el supuesto asesinato de Moath al-Kasabeh, un piloto militar de Jordania, pero la televisión estatal sugiere que el asesinato tuvo lugar en enero de 2015.
El mismo día que el EI lanzó un vídeo que mostraba la destrucción de antigüedades en un museo iraquí, el hombre que aparecía en varios vídeos de ejecuciones, conocido como 'Jihadi John', es identificado como una persona Kuwaití-británica con el nombre de Mohammed Emwazi.
Abubakar Shekau (en la imagen), líder del grupo rebelde de Nigeria Boko Haram, manifiesta su apoyo y lealtad al Estado Islámico en un mensaje de audio.
Una redada de operaciones especiales de Estados Unidos en Siria acaba con el asesinato de un oficial importante del Estado Islámico, de nombre Abu Sayyaf, que se dice que ayudó a financiar al EI con la venta de petróleo y gas.
Varios ataques terroristas tienen lugar en Kuwait y Túnez, que acaban con la vida de 27 y 28 personas respectivamente. El Estado Islámico reclama la autoría de los crímenes.
EI reclamó la responsabilidad de una explosión, que se produjo en el edificio del consulado italiano en El Cairo, Egipto, y que mató a una persona e hirió a varias.
(En la imagen) La fachada parcialmente destruida del edificio del consulado italiano.
Según la BBC, el primer ministro italiano Matteo Renzi habló con el presidente egipcio Abdel Fattah al-Sisi después del ataque y prometió que los dos países estarían juntos "en la lucha contra el terrorismo y el fanatismo".
(En la imagen) Fuerzas de seguridad egipcias inspeccionan la zona tras el cordón de seguridad, después de la explosión.
Dos atentados suicidas matan a 25 personas en la mezquita al-Balili en Saná, Yemen, durante las oraciones por la fiesta Eid al-Adha. Los ataques los llevó acabo un grupo afiliado a EI. Mientras que un suicida se inmoló en el interior de la sala de oración, otro detonó sus explosivos en la entrada de la mezquita, ya que la gente estaba intentado escapar.
En cuatro ataques coordinados, suicidas de ISIS atacaron al gobierno de Yemen y sus compañeros de coalición Árabes del Golfo así como la mezquita Houthi-run en Saná y se cobraron la vida de 22 personas. Según las autoridades yemeníes, es el primer asalto directo conocido de EI al gobierno yemení y la coalición liderada por los saudíes, que interviene en la guerra civil contra las fuerzas hutíes respaldas por Irán.
Dos explosiones en una marcha por la paz en Ankara, Turquía, dejaron 95 personas fallecidas y otras muchas heridas. Unos suicidas se inmolaron cuando cientos de personas protestaban contra la violencia entre las autoridades y militantes del grupo kurdo PKK. Aunque EI no se adjudicó la responsabilidad de los atentados, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan acusa a la organización, junto a kurdos turcos y sirios, del incidente.
Un militante de EI reclama la responsabilidad por el avión ruso siniestrado en la península egipcia del Sinaí, en el que murieron las 224 personas que iban a bordo, la mayoría rusos. Este es uno de los incidentes con más fatalidades de la historia de la aviación rusa.
Una doble bomba suicida explotó en un concurrido distrito comercial de Beirut, Líbano, y se llevó la vida de 43 personas e hirió a otras cientos. EI se atribuyó la responsabilidad de los ataques, añadiendo que su objetivo era el Hezbolá, que respalda al gobierno sirio en la guerra civil.
En una serie de siete ataques mortales en París, Francia, 129 personas fueron asesinadas y unas 300 quedaron heridas. EI se atribuyó la responsabilidad de los atentados diciendo que eran en respuesta a los ataques aéreos franceses contra sus bastiones en el último año.
Un vídeo publicado por EI avisa de que atacarán la capital de Estados Unidos. Washington D.C.. En el vídeo, el militante de EI Abo Ibrahim al Jarzawy aparece diciendo: "Igual que hemos atacado el centro de Francia en París, juramos que atacaremos el centro de Estados Unidos en Washington".
37/37 DIAPOSITIVAS
Un año antes, dos féminas habían ocupado la primera plana de la yihad. Ambas lo hicieron en idéntica fecha, el 9 de noviembre. La belga Muriel Degauque -la primera suicida europea- se inmoló frente a un puesto de control en Baquba, al norte de Bagdad, tras un viaje hacia el extremismo que había transitado junto a su marido, un belga de origen marroquí que murió aquel mismo día cuando trataba de accionar su cinturón de explosivos. Una misión que también tenía encomendada la iraquí Sayida Rishawi saltando por los aires a unos metros de su cónyuge en el Hotel Radisson SAS de Amán. Para su desgracia, no pudo cumplirla. Algo se trastabilló y, bomba en ristre, terminó huyendo del establecimiento arrasado por la barbarie. Condenada a muerte, fue ejecutada el pasado febrero después de que el IS tratara de canjearla por el piloto jordano Muaz Kasasbeh, enjaulado y quemado vivo.
El historial del martirio femenino contrasta con las labores que aguardan a las occidentales que emigran hoy a los confines del califato proclamado por el IS a caballo de Siria e Irak. Una tareas centradas en su doble papel de esposas de los combatientes yihadistas y madres de la próxima generación de muyahidines [guerreros santos]. "Las mujeres son clave para el proyecto de creación de un estado que tiene el IS. Representan la consolidación de ese estado y la habilidad para perpetuarlo y transmitir el ideario yihadista", explica a EL MUNDO Erin Saltman, investigadora del Instituto para el Diálogo Estratégico y coautora de un extenso informe sobre la presencia femenina entre quienes emprenden el camino al califato. "Las occidentales que se han unido al IS -detalla- presentan perfiles dispares. Tienen entre 14 y 45 años. Muchas proceden de familias acomodadas y están muy bien educadas. La mayoría, sin embargo, son jóvenes con edades comprendidas entre los 16 y los 23 años y hay un número alto de conversas".
También son diversos los motivos que alumbran la travesía. "Algunas sienten que necesitan ayudar en los esfuerzos contra el régimen de Bashar Asad. Algunas creen que es un deber espiritual y hay incluso otras a las que les atrae el sentido de la aventura y el idealismo que se desprende de la idea de ayudar a crear una sociedad utópica", agrega la experta. Una alternativa al aislamiento y la incomprensión que padecen en Occidente que, de momento, se desarrolla lejos del campo de batalla. "No tienen permitido combatir y la realidad es que durante la mayor parte del día se encuentran atrapadas en el hogar. No pueden salir de casa sin el permiso de un tutor y cuando lo hacen necesitan un acompañante masculino", precisa Saltman.
Aunque algunas han hallado empleo en las fuerzas de seguridad o los hospitales con la función de controlar o socorrer a otras camaradas, la prohibición de enrolarse en la guerra y firmar operaciones kamikazes como antaño ha suscitado el lamento de algunas emigrantes. En sus conversaciones con internautas ávidas de secundar su ejemplo, Zahra Duman -una veinteañera australiana de raíces turcas que llegó hace un año y quedó viuda poco después de la luna de miel- no oculta sus tentaciones suicidas. Cuando le preguntan por cuando habrá luz verde de los gerifaltes del IS para el martirio, Zahra -que fantasea con la posibilidad de disponer de "pistola, un par de cuchillos y un montón de granadas"- responde sin titubear: "No hay permiso de momento pero quizás un día, pronto, termine habiéndolo. No puedo esperar".
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